Asunto :   [:osiagraria:] ADUNA : MENSAJE - "UNA UNIVERSIDAD MODERNA PARA UN PAÍS PROSPERO"
From :   ADU NA <aduna@lamolina.edu.pe>
Date :   Wed, 12 Mar 2014 13:00:48 -0500
Delivered-to :   buzon_profesores2@tarwi.lamolina.edu.pe


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"AÑO DE LA INDUSTRIA RESPONSABLE Y DEL COMPROMISO CLIMÁTICO"


UNA UNIVERSIDAD MODERNA PARA UN PAÍS PROSPERO

 

Ahora que estamos pendientes de la promulgación de una nueva ley universitaria, así como que nos acercamos a la renovación de autoridades, éste es un buen momento para establecer la congruencia entre modelo de país, modelo de universidad y perfil del egresado.

 

¿Qué país queremos?

Un simple diagnóstico de nuestro país, nos lleva a constatar, que a pesar de los esfuerzos y recursos disponibles, el Perú quizá por el mismo hecho de no haberse consolidado como nación, sigue siendo un país fracturado, gobernado por una clase dominante que no tuvieron ni tienen la voluntad y la capacidad de convertirse en clase dirigente y con una débil institucionalidad, subordinado a los designios de las transnacionales, con un sector capitalista, mercantilista, pre-moderno e incapaz de enriquecerse enriqueciendo también al Perú, como lo señaló hace años un prestigioso historiador y con sus secuelas de pobreza, desigualdad, carencia de los fundamentales derechos como es la educación de calidad, la salud, la seguridad, la deficiente infraestructura, y por otro lado, rico en recursos naturales (bosques, aguas, minería, petróleo, gas, diversidad biológica, climática, edáfica, el mar mas rico del mundo, etc.). Es decir, nuestro país, tiene todas las condiciones para ofrecer a sus habitantes, mejores condiciones de vida. Y es entonces que nos fijamos como meta, ¿qué país queremos? Queremos un Perú próspero, pujante, autónomo, soberano, democrático, donde la preocupación central sea el bienetar del ser humano en armonía con su medio ambiente.

 

¿Y qué Universidad queremos?

Es reconocido y verificado por otras experiencias, el rol dinamizador que tiene la educación en general y la investigación e innovación tecnológica en particular. Y dentro de esto, la Universidad cumple un rol determinante, como la cúspide del emprendimiento nacional. Por ello, la Universidad tiene que ser la respuesta congruente al país que visualizamos. El rol de la investigación y desarrollo de la tecnología debe ser el elemento vertebrador de la Universidad. Una educación formadora de profesionales de primer nivel, solo resultara si se comienza por ser consciente de la necesidad que nosotros mismos tenemos de ser los mejores docentes e investigadores para lo cual debemos permanentemente actualizarnos, así podremos mejorar nuestros estándares, que se traducirán en la acreditación de las todas las labores y quehaceres universitarios. Por eso, nuestra Universidad tiene que ser en primer lugar una Universidad pertinente, que responda a las necesidades del desarrollo del país y la solución a los problemas más acuciantes. La Molina, no sólo puede ser respuesta al desarrollo de la agroexportación, también tiene que mirar hacia el tema de la seguridad y soberanía alimentaria. Solo así merecerá llamarse Universidad. Para cumplir con estos objetivos, obviamente requiere ser dotada suficientemente de recursos presupuestales, pero para ello debemos relanzar la capacidad de gestión, porque como se ve en otras instituciones, se quejan de falta de presupuesto, pero carecen de capacidad de gasto de los recursos provenientes de canon minero por ejemplo.

 

Para una gestión eficiente, se requiere transparencia, y para que haya transparencia, se requiere del concurso de todos sus integrantes en su gestión, esto se llama tener una Universidad democrática, con decisiones participativas. Si esto se refuerza, se fortalece la identidad, y por tanto se incrementa el compromiso con la institución.

 

Pero una Universidad democrática también implica, las mismas oportunidades de acceso a estudiantes sin limitaciones económicas, por tanto, la gratuidad absoluta de la educación debe ser una bandera institucional, no sola estudiantil. Las condiciones adecuadas de desenvolvimiento académico son parte de ello (becas, buenas y dotadas bibliotecas, equipamiento de laboratorios, transporte, servicios médicos, atención a la infraestructura deportiva, auspicio de las actividades culturales, etc). ¿Nos parece idealismo? No, esa es la obligación del Estado. Para eso son los impuestos, para cubrir, educación, salud, seguridad, infraestructura productiva, etc.

 

Por extensión, si tenemos una Universidad, pertinente, democrática en su gobierno y acceso, con un presupuesto adecuado, con docentes y trabajadores dignamente remunerados, con buenos laboratorios y entorno logístico, entonces esperamos una educación de calidad, que le permita exhibir estándares internacionales, requisitos básicos para la acreditación.

 

¿Y qué profesionales formamos?

Teniendo la infraestructura y las condiciones adecuadas, con una plana docente selecta, lo que le corresponde entonces es atender la malla curricular. La formación profesional tiene que concebirse como la formación integral, de seres humanos sensibles y comprometidos con los problemas de nuestro país, de ciudadanos que contribuyan a la vigilancia democrática del país, y sobre todo con un alto nivel profesional.

 

La formación integral significa rescatar y revalorar la formación humanística, tan despreciada por EL NEOLIBERALISMO que todo lo reduce a la mano invisible del mercado imponiendo un modelo único de interacción social: la competencia salvaje, dejando de lado, el cultivo de los valores que ennoblecen y dignifican al ser humano, como la solidaridad, la igualdad de oportunidades, la convivencia democrática, la capacidad de indignarse, la conciencia ecológica, la conciencia ética, etc.

 

Estas son algunas ideas, que las planteamos como punto de referencia para el debate. De hecho, existen diversos puntos de vista, de cómo acometer esta empresa. La Universidad en general, y la Universidad Agraria en particular, deben rescatar su condición suprema de orientadora de la sociedad. Es en las zonas rurales donde se presentan con mayor crudeza y agudeza los problemas sociales y económicos de nuestra Patria, y la Universidad Agraria La Molina, tiene la oportunidad de recuperar su condición de verdaderamente llamarse UNIVERSIDAD.

 

Invitamos a la comunidad universitaria a encarrilar la sana discusión, y que la nueva Ley Universitaria sea un motivo para la discusión, y que la elección de autoridades no sea tan solo una sórdida disputa de grupos, carentes de propuestas e ideas, y que mas bien sea una oportunidad de conocernos más, conocer más a nuestra Universidad y sus problemas. Un adecuado diagnóstico nos proporcionara elementos para recuperar el prestigio de La Molina, como una de las mejores Universidades del Perú y de Latinoamérica.

 

 

La Molina, 12 de Marzo del 2014

 

Consejo Directivo